ENTRE MATAS DE FRIJOL SE FORJA COMO PITCHER

Con el canto del gallo el novel pelotero Olivier Peña abre sus ojos, se levanta y se alista motivado por un día más de vida y de trabajo que sabe que solo Dios se lo concede por ser perseverante y esforzado en lo que hace.

En San José de Upala sus horas las distribuye de tal manera que el tiempo no se agote tan rápido. Ya a las 6 de la mañana está entre las matas de frijol arrancando una por una y por la tarde noche se dedica a estudiar para sacar el cuarto año. Cuando llegan los fines de semana la felicidad es doble porque toma su manilla y se va a practicar el deporte que ama: el béisbol.

“La verdad que hago de todo donde vivo, arranco frijoles en estos momentos, no es fácil, hay que estar agachado todo el día bajo el sol. Después tomo fuerzas y me voy a estudiar y los fines de semana entreno y juego”, indicó Peña de 17 años de edad.

Peña es seleccionado nacional y cuando le toca entrenamiento toma el bus que lo traslada desde San José de Upala hasta la capital San José. A pesar de que debe viajar por casi cinco horas se siente feliz porque sabe que en el diamante del Escarré pasa un momento diferente y se reúne con sus amigos peloteros. No es pitcher de nacimiento sino que le fueron encontrando posición.

“En Upala hay buen béisbol, pero uno siempre aspira a jugar con la Selección, a jugar en la capital. Le doy gracias a Dios por permitirme jugar este deporte, por darme fuerza en mis piernas y brazos y a mi mánager Jorge Delgado por la confianza que me da de lanzar y de creer en sí mismo”.

Ser parte de la Selección es un orgullo para él porque “están los mejores jugadores del país y confío en mantenerme para ir a los Juegos Centroamericanos”. Dentro del combinado patrio es de los más jóvenes y tuvo la oportunidad el sábado anterior de ser el pitcher abridor en el duelo ante la Universidad de Oberlin, Japón.

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