Pablo Barquero supera un problema en el corazón y enfrenta con optimismo su tercer año en Estados Unidos

Una lesión en el hombro y un problema en el corazón pusieron a prueba al pitcher costarricense Pablo Barquero en el Eastern Florida State College tras dejar el país hace dos años para jugar béisbol becado y estudiar administración.

Si bien el camino ha sido espinoso, Barquero nunca se desanimó, por el contrario, lo tomó como un reto para luchar por sus sueños. En estos momentos arranca un nuevo ciclo de College  y toma ritmo en el equipo norteamericano.
“Arranqué ya mi tercer año en el College y estoy por completar mi bachillerato de administración. Me ha ido bien en los estudios, pero en el béisbol ha sido difícil, tuve una lesión en el hombro a finales de 2016 y luego fui operado del corazón en 2017. Estuve lejos de los partidos durante casi un año porque no podía hacer actividad física. Ya logré recuperarme, en las pruebas físicas estoy dentro de los primeros cinco tiempos y el entrenador me está dando mucha más oportunidad, está contento con mi trabajo. Actualmente he sido el que ha empezado más partidos en el otoño pero uno nunca sabe que pueda pasar, seguimos trabajando fuerte”, indicó Barquero.
Apuntó que el problema en el corazón apareció luego de un chequeo médico el año anterior.
“Fue un examen de rutina, pero estaban sorprendidos de que no hubiera tenido efectos antes, se preguntaban cómo jugaba. Me hicieron todo por un cateterismo por la ingle, porque sabían que si me abrían me iba a tomar mucho tiempo en recuperarme y querían que volviera rápido a las canchas”.
Barquero comentó que ha madurado tanto dentro como fuera del diamante y psicológicamente muy fuerte.
“Cambio en mentalidad y madurez, he aprendido a no aflojar ni un poco porque estar lejos de la familia y estar tan apretado como lo tienen a uno acá no hay chance de desconcentrarse ni un momento. Todos los jugadores están peleando por un campo y obviamente uno quiere estar siempre de titular.  Mi meta ahorita es terminar mi ‘sophomore year’ acá en EFSC y poder irme a UCF a terminar mis otros dos años. Si Dios lo tiene para mí, me encantaría ser drafteado y voy a seguir dando todo para ver si logro alcanzar esta meta. Y si no se da, quiero terminar mi carrera, y empezar una segunda en terapia física o medicina deportiva”.
Este pelotero es uno de los tres ticos que estudian y juegan en suelo norteamericano. Ya están por allá Andrés Marín y Manrique Mora.

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