SU PASIÓN POR SAN FRANCISCO FUE AMOR A PRIMERA VISTA

De niño su papá lo paseaba por el diamante y por las graderías del Parque de pelota Antonio Escarré, veía el juego, le llamaba la atención pero nunca se decidió por jugarlo.

Se concentró en estudiar, sacar buenas notas y ser un gran profesional. Hoy es ingeniero industrial y trabaja en el Banco Nacional.

Hace un par de años ese recuerdo del Escarré volvió a su mente y no dudó en visitar de nuevo el estadio. Allí vio jugar al equipo de San Francisco en la Liga Máster y como amor a primera vista quedó encantado y se convirtió en un aficionado tan fiel que no se pierde ni un solo partido de sábado del cuadro de San Francisco.

Por tal motivo la dirigencia de San Francisco le hizo un homenaje el sábado anterior a don Greivin, quien a sus 53 años de edad dice que el béisbol lo apasiona. Incluso a nivel internacional no les pierde huella a los Dodgers de los Ángeles y a los Gigantes de San Francisco.

“Llegué al Escarré y vi a los de San Francisco, me gusta como juegan, el ambiente que ellos tienen, la verdad es como una familia. Desde el primer momento que los vi decidí en seguir viniendo al estadio y uno le va tomando cariño”, apuntó Corrales.

Eso sí, Corrales no es de los que va al estadio a estresarse, pues afirma que para él ver un juego de San Francisco lo saca de lo cotidiano y no se pone nervioso ni colérico si pierden.

“El béisbol es así, no siempre se gana, yo lo que hago es disfrutar, es como un hábito para mí los sábados de béisbol”, sentenció.

Según Corrales “este deporte es muy ordenado como lo es mi vida, hay mucha ciencia detrás de cada lanzamiento, de cada bateada, es mucho mejor que otras disciplinas”.

Don Greivin se mostró agradecido por el homenaje, no se lo esperaba. “Para mí representa mucho por el cariño que me tienen, es curioso porque muchos me dicen que soy el único aficionado que no tiene familia jugando y sigo viniendo”.

Corrales es vivo ejemplo de que el deporte aun cuando no se practique muchas personas demuestran su adepto desde las gradas.

 

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