PEDRO TORRES Y SU PERSEVERANCIA EN LA LOMITA

Su carta de presentación en la lomita es una recta de cuatro costuras, un sinker, la curva de 12 a 6 y el slider, además de una velocidad de lanzamiento que se mantiene entre las 87 y 89 millas. Pesa 215 libras y tiene apenas 22 años. Es uno de los pitcher abridores del equipo de Rivas en la Pomares en Nicaragua, que vive la gran final entre Rivas y León. Su padre es nicaragüense y su madre panameña, pero nació en Costa Rica, así que es tico y se siente orgulloso de la tierra que lo vio dar a luz cuando lo sacaron del vientre de su madre. Acá vivió cuatro años.

Así describimos a Pedro Iván Torres Caballero (el de la izquierda en la fotografía), pelotero que ha ido creciendo con el pasar de los años, no ha sido fácil para él ser de la confianza en el montículo de Rivas, nadie le ha regalado nada, todo se lo ha ganado a punta de trabajo, perseverancia y disciplina.

“Todo se lo pongo siempre en manos de Dios y estoy donde estoy gracias a él. He pasado por todo un proceso para llegar a ser uno de los lanzadores abridores, hay que sacrificarse, ser disciplinado. Pasé muchos años en una academia donde casi ni salía, tenía que combinar los entrenamientos en la mañana con los estudios en la secundaria en la tarde, estudiar en la noche y hacer gimnasio en las madrugadas, privarme de algunas salidas como adolescente todo por el sueño de ser un buen pelotero”, indicó Torres, quien estuvo cerca años atrás de ser firmado por una organización de Grandes Ligas.

“Esto del béisbol es un negocio también y todos los saben, me preparé varios años en la Academia del ex Grandes Ligas Dennis Martínez para tratar de alcanzar una firma, pero los equipos no querían pagar por mí mucho dinero, así de sencillo y no se pudo. Seguí perseverante y siendo aún bastante joven llegué a la Pomares hace tres años, recuerdo que en el primer año no me fue bien, casi ni lanzaba, pero he ido mejorando y ascendiendo. Ya me dijeron que seré abridor en el segundo partido de la final en mi patio, Rivas”, acotó.

Torres es uno de esos peloteros que en Costa Rica llamamos “centrados”, firme en sus metas, en este momento cursa el cuarto año de Universidad, “estoy estudiando ingeniería en telecomunicaciones porque el estudio es importante porque uno sabe cuánto puede durar el deporte”, sintetizó.

Dentro del equipo juega su hermano también tico, es menor dos años, se llama Iván, juega de jardinero.
Sobre la final de la Pomares el jugador indicó que en “Rivas hay un gran ambiente, el pueblo lo vive, nos tienen fe, nuestro equipo es el más joven de la liga con promedio de 21 y 22 años, hay mucha pasión”.

La serie no arrancó ayer debido al clima así que hoy se jugará el primer partido.

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